Era algo mas que una casa en la que vivía gente, habían muchas alas, posiblemente el símbolo que mas identifica la libertad entre los seres vivos, pués allí estaban, entrando y saliendo por el techo como quien abre y cierra la puerta de su casa. Yo estaba fastidiado, las cosas no salían como yo quería pero tenía 4 alas que me seguían a donde fuera y que hacían todo por mi, hasta me aguantaban. Esas alas tanto hicieron en nuestra bienvenida, como aletear antes de subir una escalera mientras la botella se mantenía a mi alcance para dar un zarpaso al primero que quisiera tocar mis alas, en ese momento me tuve que poner por delante... Era el momento mas feo, tener que ver alas muertas y sobretodo tener que pisarlas... Era su casa, se habían apropiado de ella y solo sería el deterioro constante por parte de las personas agenas el que veriamos visible en este lugar. Sin lugar a dudas la primera planta tendría de testigo a los detalles mas atractivos, como primera gran sorpresa tendríamos a un piano de principios de siglo, un poco sucio y logicamente desafinado, pero intacto y esperando a ser usado otra vez... Yo sería el primero, la niñez de cualquier persona vuelve con objetos como estos, hasta que mis 4 alas me hicieron aterrizar a tierra otra vez, haciendome entrar en razón que si seguía tocando nos oirian... Era el primer piso el gran salon de la alta sociedad, con sus columnas y sus decoraciones y unos muebles muy bien tratados. Una casualidad que se viene dando a menudo, las habitaciones de cualqueir abandono siguen siendo mas grandes que las de muchos exploradores, y como olvidar los labavos, incluso mas limpios que los nuestros. En esta ocasión puedo decir que las 4 alas están aprendiendo a leer la luz, ya la controlan mejor y eso fué una constante en todo el día. Mientras estabamos bajando, descubrimos que la casa tenía un bar-restaurant, un jardín con piscina y un granero con su taller, todo esto repleto de plumas y algún que otro criadero de palomas en el que morian los zorros enbalsamados. Dió la casualidad de que una mujer y su madre entraron y nos contaron la historia de este lugar, la madre ya algo mayor recordaba que de pequeña ella venía a jugar con su amiga de la infancia y mirando aquel piano recordaba esos buenos momentos, yo lamentaba que tuviera que ver el estado en que estaba, pero nada le impediría ver a ella algo que fué parte de su historia... Nosotros tardamos 5 minutos en entrar y ellas 2 solo 1 segundo.
Vi tantas alas aquel día, las escuchaba por todos lados, las veía pasar... Pero había 4 que eran diferentes al resto, eran mas blancas de lo normal y eran las que siempre se quedaban a mi lado, las que a pesar de todo lo que soy y lo que les hago me aguantan y me enseñan cada día mas, mientras el resto vuelan y se marchan ante mi presencia ellas eran las únicas que se quedaban, si es que prefiero morir con alas de ángeles que vivir huyendo con alas de palomas... Las mas blancas nunca te abandonan.



























